Conocer para amar... Amar para conservar... Conservar para prosperar... E. Richard 2006

jueves, 19 de agosto de 2010

La ciencia de la conservación… el culto a la hipocresía y la sociedad de aplausos mutuos… Una crítica y autocrítica personal…

Y así fue que la rana aceptó cruzar el río al escorpión en su espalda…

Y en medio del río, el escorpión picó a la rana y ambos comenzaron a hundirse y ahogarse…

Y la rana en sus últimos momentos le preguntó al escorpión ¿por qué?, ahora moriremos ambos…

Y el escorpión en su inmensa sabiduría respondió: no lo pude evitar, es mi esencia…

Soy un escorpión…

En el año 1999 ANDJC, en el marco del III Congreso Nacional de Fauna Silvestre de Rio Cuarto (Argentina) acababa de disertar sobre el tema Tráfico de Fauna Silvestre (Richard y Juliá 1999) y se inició una muy larga y enriquecedora discusión sobre el tema. Me sentía muy feliz hasta que salió el tema que siempre sale de ¿Qué hacer al respecto? Entonces se me ocurrió tomar el micrófono y preguntarle a la audiencia de más de 700 personas, si entre ellos había algún político… La respuesta fue un silencio sepulcral. Entonces me salió del alma decir que tal Congreso no era otra cosa que una sociedad de aplausos mutuos… frase que ahora me achacan muchos conservacionistas; pero bueno, me hago cargo… Pero pensemos en ello. A todos los Congresos de Fauna, Flora, Conservación, Ecología y similares asisten personas con perfil ideológico idéntico, al menos mayoritariamente y la verdad es que es muy gratificante disertar entre personas (En muchos casos fans) que a priori sé que coinciden conmigo, me dará la razón y me aplaudirán y luego yo haré lo propio con el colega que siga detrás mío… Los siempre ilustres ausentes de tales congresos, talleres, etc. son los políticos, que son paradójicamente los que necesitan educarse y/o concientizarse de estos temas porque son quienes tienen el poder de decisión… Ellos no están y difícilmente estén a menos que por desesperación o necesidad de los votos, que son su única razón de ser y de exisitir, no les quede más remedio… Y es que, no nos engañemos, en el planeta azul los que hacemos conservación genuina, somos una minoría demasiado poco representativa. Una minoría casi inexistente o si lo ponemos en términos científicos, estadísticamente, somos poco significativos. Y la filosofía de la conservación es todavía menos significativa y más escasa aún que los propios conservacionistas. ¿No me cree? A ver haga la prueba, intente juntar firmas para proteger a la rana del Titikaka (Telmatobius culeus) o a la keñola (Rollandia microptera) y verá, en los hechos, cuán pocos comparten la filosofía de la conservación… Tiene una causa conservacionista y una página en facebook con mil amigos conservacionistas? Qué bien, haga el intento de que sus “amigos” lo apoyen en esa causa y verá cuán solo está… Se extingue la tortuga laúd en la India… A quien carajo le importa??? Bien, se supone que Planeta Azul hay uno solo, una única Madre Tierra y esto es la raíz de todo el problema. ¿A qué me refiero? Me refiero a la esencia del ser humano. ¿Cuál? La única. A ver… veamos a que me refiero… Estamos hablando del ser humano y su esencia, soberbia e hipócrita. Pero no puede admitir ser hipócrita, porque su soberbia y complejo de superioridad se lo impide. El elemento amalgamante cohesionante de toda sociedad actual es la hipocresía. Los hipócritas que reparten sonrisas a diestra y siniestra son considerados “buenas personas” aunque luego se apelliden Monsanto (Con perdón de los Monsanto no sojeros). Queremos aparentar lo que no somos y lo ponemos por escrito oleado y sacramentado en textos científicos y todo. ¿No es así? ¿Cómo cree que se llama su especie? Homo sapiens. Analicemos este nombre que tan pomposamente portamos, empezando por el “apellido” sapiens. Cuál es el fundamento de tal sabiduría en:

Una especie que condena a cientos de otras miles a la extinción sin respeto de ningún tipo. Una especie que conscientemente se autodestruye con lo que hace, con lo que come, con lo que fuma, inhala, toma, se inyecta, etc.. Capaz de destruir ecosistemas enteros egoísta y egocentristamente sin importarle lo que le deja a los herederos de su propia sangre y especie... Una especie que haciendo alarde del desarrollo tecnológico, lo utiliza para hacer alarde de su sadismo y se jacta de hacer pública páginas en INTERNET apoyando el maltrato animal, promoviendo la cacería lúdica de especies silvestres con las armas más estrambóticas, o promocionando el consumo gastronómico de especies en extinción, pornografía infantil, y todos los etc. que quieran. Y me podría pasar años hablando de la irracionalidad del humano sólo para demostrar EN LOS HECHOS de que de sapiens no tiene NADA. Obviamente me dirán que no todos son así, y me nombrarán a la Madre Teresa de Calcuta, a Mahoma, a Jesús, Gandhi, Martin Luther King, etc. pero a ver, hagan el ejercicio de ver cuántas personas con ese perfil existen o existieron, analicen cómo terminaron y en manos de quién… De la mayoría y de esto se trata este ensayo, no de la minoría, ni de las excepciones que no hacen otra cosa que confirmar la regla. Porque el Planeta Azul va camino a la destrucción por manos de aquella mayoría, no de la minoría, no de la sociedad de aplausos mutuos…

El nombre Homo? Otra expresión de soberbia y una falta de respeto hacia todo… ¿Por qué? Porque Homo alude a hombre, por lo tanto asignarle al ser humano el nombre científico de Homo sapiens lo hace paradójico y contradictorio. Homo es una expresión machista, sexista, discriminadora y tan contradictoria como sapiens, ya que se supone que una criatura sabia no debería ser discriminadora en ningún sentido…Luego, el ser humano es en esencia soberbio e hipócrita hasta en la auto denominación científica de sí mismo… Nos guste o no. Y esto repercute en la ciencia de la conservación en muchos sentidos. Porque seamos francos, conservacionistas como dije, somos muchos menos de lo que aparentamos (Qué ya es poco). Porque si la condición inherente del ser humano para funcionar bien en la sociedad es ser hipócrita, la hipocresía hay que ejercitarla…y si no está de acuerdo conmigo, intente ser sincero con todos los que lo rodean y me cuenta cómo le va y de paso hacemos otro club de aplausos mutuos. Pero le advierto que va a ser muy pequeño. En la sociedad existen demasiadas personas grises que necesitan asirse de algo para salir del anonimato y tener algún color que les de estatus social. Entonces muchos adoptan la filosofía y discurso conservacionista de Discovery Channel porque les da vidriera, vedetismo, protagonismo y cierto estatus entre el colectivo de iguales (léase Sociedad de Aplausos Mutuos = SAM) y eventualmente entre simpatizantes que creen saber de qué se trata la cosa… Pero a la hora de pedirles la firma o peor aún trabajo para una causa; dicen no, porque sería exponerse… Luego están los que estudiaron para ser conservacionistas y manejan una profusa terminología y conceptos difíciles que despiertan la admiración y suspiros de quienes los escuchan, pero no tiene idea de lo que pasa en las afueras de su propia ciudad y difícilmente la tengan porque jamás irían. Pero hay que entenderlos, el frío, el calor, los mosquitos, la fiebre amarilla, etc. son terribles; pero cómo, no hya baño ahí?!!! Lo peor es que luego estos seudoconservacionistas opinan desde la tribuna del desconocimiento perjudicando a los que nos cagamos de frio, nos pican los mosquitos y abonamos a la madre natura… Sin ir más lejos y para matizar con hechos, hace tan solo unos días estuve reunido con algunos seudoconservacionistas, estatus que desconocía hasta que abrieron la boca (El pez y el humano por la boca mueren) y les estaba comentando el problema de conservación de la rana del Titikaka (Telmatobius culeus), me miraron, se miraron y se rieron y me dijeron: Pero Quique!!! eso que nos cuentas es un mito urbano!! No pasa nada con la rana, ni con el Lago Titikaka… Los miré, y los entendí también. Entendí que no valía la pena derrochar palabras, ni sinapsis neuronales tratando de explicar lo que jamás entenderían, porque la rana y el Lago estaban a 60 Km de distancia… Distancia sideral que jamás podrían atravesar para ser coherentes con sus “principios” y filosofía… No contesté, simplemente en mi casa hurgué mi banco de fotos y colgué los “mitos” urbanos en mis blogs (Richard 2010a, 2010b). Es muy difícil hacer conservación desde un café, o un gabinete, en una ciudad, sin saber, ni conocer lo que pasa en el lugar de los hechos. Nadie ama lo que no conoce y no se puede conservar lo que no se ama… Amor, conservación, compromiso, son cosas que surgen del alma cuando uno vivencia los hechos… De otra forma es sólo hipocresía. También, están los que necesitan protagonismo y adoptan el discurso de moda para poder tener algo de eso que alimente su vanidad o le levante la autoestima; lo cual siempre ví difícil, porque para levantar la autoestima primero hay que tenerla, no? Hace unos años en Casilda (Argentina) conocí a una de estas seudoconservacionistas que se desesperaba por salir en radio, televisión, periódicos, etc. defendiendo los legítimos derechos de resurrección del noble cangrejo amarillo a partir de discursos y frases plagiadas de numerosos conservacionistas genuinos, pero resultó que a la hora de los hechos, no era capaz de hacer una encuesta o participar de un proyectos de investigación porque ella no estaba para esas cosas, y su curriculum constaba de una estadística de cuántas veces participó en tal o cual programa de radio y/o televisión… En fin, estas personas no entienden que la credibilidad de los principios de la conservación radican en predicar con el ejemplo. Cómo ser creíble o hacer creíble una causa, si después de hablar de los problemas y biología de una especie por televisión, el periodista le pregunta: ¿y Ud. vio algo de todo eso? ¿Quién yo? No, ¿por qué?...

Pero bueno, es demasiado pretender que estas personas piensen en esto, si adoptaron la filosofía de la conservación por motivos egoístas, totalmente ajenos a la conservación, parte de la condición humana…Finalmente (Para este ensayo), están los conservacionistas que hacen gala de su condición de Homo sapiens en su faceta discriminadora y restringen su filosofía conservacionista a las especies que se lo merecen o que juzgan más “populares” o con mayor rating social… ¿Cuáles? Las carismáticas, las neoténicas (fide Richard 2000), las hermosas (Concepto por demás subjetivo y demasiado humano en su esencia) y por tanto sólo las especies que cumplen estos requisitos merecen ser salvadas… ¿No me cree? Fíjese cuántos Clubes de Observadores de Aves hay en la Argentina (COA´s) y en el Mundo, las aves despiertan admiración. No tanta como los reptiles a pesar de ser lo mismo, pero la simpatía y popularidad es proporcional a la humana subjetividad de lo bello. Ahora, fíjese cuántos clubes de observadores de garrapatas existen, o de colémbolos, medusas, amebas, trematodos, equinodermos, etc. Fíjese cuántas campañas hay, cuántos voluntarios tienen, para salvar la Grillotalpa amazónica, los copépodos antárticos, o la esponja del Titikaka… Por favor!!! no más hipocresía!!! Entre a mi blog http://ambientebiotabolivia.blogspot.com/  y verá, además de mis notas, a la derecha hay tres contadores de visitas y hits. Soy científico, así que los uso con fines científicos: Cuando publiqué la nota de la Keñola (Rollandia microptera) (Richard 2010b) un ave emblemática del Titikaka, los hits se dispararon. Cuando publiqué la nota de la esponja del lago Titikaka (Balliviaspongia wirrmanni) (Richard 2010c), una especie endémica, que existe desde que existe el lago, única, hermosa, intrigante, el movimiento de la página murió, a pesar de que anuncié la publicación de la nota un extenso mailing list de conservacionistas y la incluí en un boletín, la publiqué en el FaceBook donde el 99 % de mis amigos son “conservacionistas” y lo mismo… Después de todo a quien carajo le interesa una esponja que tiene el carisma de un perejil (Con perdón del perejil). Luego publiqué una nota de la rana del Titikaka (Richard 2010a) y empezó a moverse nuevamente el blog, pero con el movimiento y el interés que despierta una rana, levemente mayor que una esponja… Qué lamentable, encima de que los conservacionistas genuinos son una ínfima minoría, no representativa de nada, la mayoría de esa minoría haciendo gala de su condición humana discrimina y asume la soberbia posición de DIOS para decidir qué especie merece ser conservada, y cuál no. ¿Sobre qué criterio? Es fea o linda, insípida o carismática…Luego en sus discursos hablan de un valor equitativo para la biodiversidad… Nuevamente aflora la condición hipócrita del ser humano…Si hoy me cruzara con un extraterrestre y éste me preguntara qué significa nuestro nombre científico o bien se me reiría en la cara o pensaría que le estoy tomando el pelo…

Ahora hay redes contra el tráfico de especies silvestres y no deja de ser interesante leer en los foros, otra sociedad de aplausos mutuos, las denuncias de los foristas:

.- En tal lugar vi una jaula con dos cardenales…

.- Vi a una persona que tenía un loro…

En fin, dejando de lado tamañas denuncias que no arreglan nada, en 1999 pregunté a un político por qué no se hacía nada con el tema del tráfico y me comentó que en realidad, más allá de las denuncias de algunas personas (Porque muchos denuncian en los foros y siguiendo el hilo de esta nota, muy pocos las concretan) no habían datos concretos, ni científicos que sirvieran de insumos para implementar políticas al respecto. Ese año publiqué en un libro (Richard 1999) las estructuras de tráfico ilegal de Argentina… ¿El resultado? Silencio de radio… Casi diez años después (2007) encaré un proyecto de investigación oficial con una Universidad pública Argentina y convoqué a más de una docena de supuestos conservacionistas argentinos para investigar nuevamente las estructuras de tráfico ilegal de Argentina… Fue lamentable como se corrieron, con las excusas más insólitas (En esos lugares hay vinchucas, chagas, bichos; no hay baño, el tema es peligroso y un largo rosario de etc)… Terminamos de realizar el proyecto tan sólo tres personas (De un total de 22 convocados), publicamos en una revista científica (Richard et al 2010) el primer trabajo donde analizamos el mercado, lo proveedores, mapificamos los puntos de colecta con GPS (Para que no hayan dudas) cualicuatificamos los volúmenes de cada especie y un largo etc. ¿Resultado? Silencio de radio… Mandamos el trabajo a las Redes de Tráfico de Argentina y Bolivia y nadie comentó nada, cero comentarios y por tanto cero acciones al respecto teniendo los insumos científicos para hacerlo... Ahh eso sí, siguieron con su rutina del cardenal enjaulado, el loro en el hombro y la tortuga Huga… Me han dado muchas explicaciones al respecto, la única con la que me quedo, es que son pocos a los que realmente les importa la conservación y cada uno quiere ser protagonista de su pequeño logro de haber descubierto un loro cautivo y ser reconocido por eso… y una persona que de pronto publica un trabajo desnudando la totalidad del tráfico opaca las supuestas contribuciones al tema del foro… O sea, nuevamente los intereses humanos opacan los de la conservación, entonces de que conservación hablamos??? Similarmente, recuerdo que en una Reunión de la Asociación Herpetológica Argentina surgió la necesidad de contar con un libro rojo oficial de los anfibios y reptiles de la Argentina, pero a la hora de concretar llovían peros por todas partes, resulta que los que más presionaban con el tema, fueron también los primeros en hacerse a una lado a la hora de concretar y curiosamente fueron también los ilustres ausentes a la hora de trabajar… porque para el mismo, entre otras cosas, no había financiamiento alguno… En fin, el evento se hizo y como resultado se publicó el primer “libro rojo” de los anfibios y reptiles de Argentina, cofinanciado por los propios editores (Lavilla et al 2000)… Lo cierto es que de todos los “conservacionistas” que propugnaban por la obra en la primera reunión sólo un pequeño porcentaje terminó participando, los hechos…

El perro (Canis lupus familiaris) es el resultado de la domesticación (Fide Richard 2000) del lobo (Canis lupus lupus) ¿el resultado? Una nueva especie (Subespecie estrictamente hablando), con cualidades extraordinarias, fiel y compañero inigualable en las buenas y en las malas, aspectos en los cuales, casi ningún humano lo iguala. Aspectos que le valieron el por demás adecuado calificativo del mejor amigo del hombre… Por favor, nuevamente hacemos gala de la apología del delito de la hipocresía más supina… A ver Sres. humanos, la amistad es un sentimiento recíproco sino, no existe… se termina… Cuando vemos el maltrato a estos animales, la matanza masiva a la que asistimos recientemente en Neuquén (Argentina) estamos haciendo un acto de hipocresía más… Pero ¿cómo debiera ser? Los perros callejeros molestan? Claro que sí… ¿Y de quién es la culpa? A ver analicemos en forma sapiens el problema. El problema es humano. ¿Cómo es el tema? Lo voy a simplificar pedagógicamente. El ser humano es antes que humano, mamífero primate y como tal es sensible a la neotenia (Fide Richard 2000), entonces a todos les despierta una ternura adictiva y necesidad de protección los cachorros, y por eso compramos y regalamos cachorros… Lamentablemente cuando el cachorro se desarrolla y los caracteres neoténicos desaparecen, los sentimientos anteriores desaparecen también y dan lugar a otros como la intolerancia, hasta que al final, el remedio más humanitario (En la perspectiva de muchos “sapiens”) es abandonar al perro, el origen más común de los perros callejeros… ¿Solución? Educación genuina o eutanasia a los irresponsables de la situación anterior… Ahhh claro ya sé, esto es extremista y no es de humanos… ¿Lo anterior sí? Qué lamentable…

En mis charlas y conferencias, demasiadas veces se inician debates en torno a todo este tema y me preguntan y Ud. por qué lo hace entonces? (Conservación). Bueno, aquí viene mi autocrítica y autoanálisis. Yo nací fallado Sres.… Desde pequeño nací con un amor patológico hacia todo lo viviente, vengo de una familia de médicos pero jamás pude estudiar medicina porque paradójicamente no puedo ver sufrir al ser humano, ni a los animales, por eso me hice biólogo conservacionista y porque aunque reconozco que no le veo futuro a la humanidad, tengo hijos y al menos quiero morir en el intento y que mis hijos se sientan orgullosos de su padre y de lo que hizo por legarles el mundo de sus utópicos sueños… Sueños que lamentablemente me dejaron solo… ¿Por qué? Lean de nuevo desde el principio… Porque es muy fácil compartir ideales, pero es bastante más difícil encontrar compañía para llevarlos a cabo, para concretarlos… A la hora de realizar, de luchar, de exponerse por lo que uno cree, esa es la hora de la soledad… Cuando me preguntan por qué mis blogs tratan sólo de mis logros… La respuesta surge ahora… Porque son logros desde la soledad… La soledad que uno encuentra a la hora de concretar, porque es muy linda la conservación de cafetería, pero la conservación in situ… Esa es más difícil…

Pero bueno, hace unos años (en realidad décadas) alguien me dijo que la situación ambiental, pesimista como siempre la vi (A pesar de que me tomo un Optimol Forte Plus por día, menos hoy), podría remediarse si la educación ambiental estuviera más afianzada en los niveles oficiales y no formales… Otra falacia, otro cuento chino (Con perdón de los chinos)… He sido catedrático de la asignatura Educación Ambiental en carreras de grado y en postgrados (Maestrías de varios países), he escrito más de media docena de libros al respecto, he realizado planes de educación ambiental a nivel país y la verdad es que he tenido experiencias extraordinarias con mis estudiantes, insumos que me dan el derecho ético y moral de la crítica. ¿Cuál? La que está en TODOS mis libros de educación ambiental, la que hago al inicio de todos mis cursos… Educación Ambiental son dos palabras, si se cumpliera adecuadamente la primera, la segunda no tendría razón de existir… La educación ambiental es entonces un parche para una educación hipócrita que no cumple en lo más mínimo con su objetivo primero y último “Formar seres humanos íntegros”. Porque a una persona íntegra en conocimientos y sobre todo en valores, no hace falta decirle, explicarle, la importancia de conservar un planeta finito en recursos, no hace falta hablarle de los problemas de la contaminación, etc. Y mientras exista el parche, la educación seguirá como está, una lágrima… Como dije en otro de mis libros (Richard 2004), la universidad se ha convertido para muchos en la salida laboral del fracaso profesional… Y desde este punto de vista, qué podemos esperar?… Qué podemos esperar de docentes que eligen la docencia normalista porque es un trabajo estable y carecen de toda vocación y apelan a la violencia como proceso de enseñanza aprendizaje (Bolivia ostenta un 80% de violencia de aula, un honroso primer lugar en Latinoamérica). Qué podemos esperar de docentes que utilizan la extorsión para sus reclamos salariales, pero no muestran resultados tangibles de su labor formando seres humanos íntegros, humanos que en los hechos no se ven ni en figuritas… Historias al respecto podría contar muchas (Remito a mis libros y blogs), sólo baste decir al respecto, que hace unos años una Facultad (Por llamarla de alguna manera) me contrató para dar la asignatura Manejo y Conservación de Fauna Silvestre… Como experiencia con los estudiantes, maravillosa, como experiencia en la institución, una auténtica pesadilla de la cual aún no termino despertar… Yo tratando de formar, desde la experiencia, veterinarios consientes de la conservación y desarrollo sostenible, consientes de la importancia de biodiversidad en el futuro de la humanidad y el resto de la institución desacreditando mi docencia por considerarla utópica, porque la institución promovía el feedlot y la Soja como “El Futuro” y considerando que los estudiantes no podían perder el tiempo con sueños utópicos, institución que se enorgulleció de recibir con alfombra roja a los representantes de Monsanto para hablar de ese futuro transgénico y repartir subsidios y becas… Comprando voluntades de profesores y estudiantes… Sin ir más lejos, en esa Facultad, aún recuerdo una clase donde hablaba de estos temas (Soja, feedlot, pérdida de la biodiversidad, etc) un estudiante paró la clase y me dijo:

.- Profe… con todo respeto… Ud. habla de la soja como conservacionista pero no ve la realidad. En el mundo y sobre todo en nuestro país (Argentina), gracias a la soja comen muchas personas… gracias a la soja… los pobres pueden comer… La soja es el alimento del futuro…


Lo miré fijo un instante y, ante el silencio cómplice de todo el curso le contesté:

.- Si eso es así, simplemente explicame porqué en Argentina, un país que hoy posee más soja que vacas, las hamburguesas de soja en todo el territorio argentino cuestan más que cualquier hamburguesa de carne vacuna…


Y es que la mentira tiene patas cortas, tan cortas que a veces no hace falta encontrar las respuestas en un paper o instituto científico, a veces simplemente hay que ver con mente abierta en un supermercado y nada más… Obviamente hay argumentos de más peso… ¿Más peso que ése? La educación puede liberar a una persona o esclavizarla para siempre…Cuando toda una institución educativa propugan una cosa (Soja), la verdad más evidente pasa despercibida aunque la tengamos frente a nuestras narices…

En este contexto donde la universidad, la más alta casa de estudios responde a intereses transnacionales, donde en la secundaria no se enseña la biodiversidad local y por tanto es imposible amarla y conservar lo que no se conoce, la educación ambiental es una falacia tardía… (Richard y Contreras Z. 2010). Pero bueno, como denuncié y publiqué oportunamente (Richard y Suayter 2006) la mayor parte de la educación en Latinoamérica responde a directivas del Banco Mundial que no es precisamente una institución conservacionista…

A mis 47 años estoy cansado… Hace más de una década que soy docente en posgrados de pedagogía y educación superior y en más de una década no he podido escuchar de los docentes que asisten a mis cursos lo que quiero escuchar, la respuesta a una pregunta demasiado elemental. ¿Para qué sirve la educación en un país? Y me responden verduras que ni ellos mismos se las creen y que aprendieron como versito vaya saber de dónde… Nunca escuche lo que quiero escuchar, lo que necesito escuchar como docente… nunca escuché decir “La educación sirve para liberar a una persona, a un pueblo, a una sociedad de las condiciones que la oprimen, una educación que no sirve para ello, no sirve para nada…” De qué sirve la educación, si viene cualquier Monsanto que anda por ahí y nos miente lo que le da la gana y luego nos quedamos con un país transformado en un océano de soja, impregnado de glifosato hasta el último acuífero y con biodiversidad cero…Para responder intereses que no son los del país, ni los de la humanidad… Para que nos educamos si no entendemos una ecuación tan sencilla como esta… Para que nos educamos si unos pocos se enriquecen y el resultado final de la ecuación será hambre y pobreza… En este contexto, la educación ambiental sirve? Y sí, sirve; pero no deja de ser un parche para tapar el verdadero problema, la carencia de una educación genuina que forme seres humanos íntegros, con una ética y moral en la convivencia pacífica y respetuosa con TODAS las criaturas del Planeta Azul que tan generosamente nos cobija…

La ciencia de la conservación necesita de una educación genuina… Menos, mucho menos hipocresía, más autocrítica y nosotros, los seres humanos también. Los seres humanos necesitamos menos soberbia, más respeto por el planeta que nos cobija y un nombre científico más acorde a lo que somos, menos hipócrita… ¿Y los conservacionistas? Salgamos de la sociedad de aplausos mutuos, demostremos un compromiso real y genuino con la Madre Tierra, seamos más objetivos e imparciales valorando la biodiversidad y tengamos un rol más activo en la sociedad mayoritaria que hoy decide por nosotros… Los invito… Sean felices…

BIBLIOGRAFÍA CITADA

LAVILLA, E.O., E. RICHARD y G. J. SCROCCHI MANFRINI (Eds). 2000. Categorización de los Anfibios y Reptiles de la República Argentina. Asociación Herpetológica Argentina. 108 p. ISBN 987-98331-0-4

RICHARD, E., 1999. (Prólogo de G. Scrocchi) TORTUGAS DE LAS REGIONES ÁRIDAS DE ARGENTINA. Contribución al conocimiento de las tortugas de las regiones áridas de Argentina (CHELIDAE y TESTUDINIDAE) con especial referencia a los aspectos ecoetológicos, comerciales y antropológicos de las especies del complejo chilensis (Chelonoidis chilensis y C. donosobarrosi) en la provincia de Mendoza. Literature of Latin America, Buenos Aires. Monografía Especial n0 10 (10): i-xv + 1-200, A-D + 1-53 figs., A-D + 1-11 mapas, A-C + 1-36 tabs., 1-3 apéndices. ISSN 0328-1620 (Serie Monografía Especial L.O.L.A.); ISBN 950-9725-33-1 (Libro individual).

RICHARD, E., 2000. Especies silvestres llevadas a cautiverio y colecciones privadas: Una introducción al problema. Pp. 260 – 268. En Bertonatti, C. y J. Corcuera (Eds). SITUACIÓN AMBIENTAL ARGENTINA 2000. FVSA y WWF. 440 p. Argentina. ISBN 950-9427-09-8


RICHARD, E. 2004. Universidad, docencia, política y sociedad en Bolivia. Reflexiones entorno al perfil docente investigador universitario ideal para el tercer milenio, en Bolivia. Pp 3 – 41. En: Barral Zegarra, R. (Ed.). 2004. Educadoras nuevas, educadores nuevos. Editorial Ayni Ruway. La Paz, Bolivia. 144 p. D.L. 4-1-1471-03, ISBN 99905-0-423-7




RICHARD, E. 2010b. CRONICA DE UNA MUERTE ANUNCIADA.I. La keñola del Titikaka: Rollandia microptera (Reptiles [ex Aves]: Podicipediformes). Ambiente y Biota de Bolivia, Boletín n0 1: 26 p.




RICHARD, E y J.P. JULIÁ. 1999. COMERCIO Y TRAFICO DE FAUNA: Desde el chaco argentino, al primer mundo por la vía del Pacífico. Pp.94 - 103. Memorias III Congreso Nacional de Fauna. Univ. Nac. de Rio Cuarto, Fac. de Agron. y Vet. 119 p.


RICHARD, E. y M. A. SUAYTER. 2006. La universidad nacional pública en Argentina: De la Reforma universitaria del 18 a la “contrarreforma” de los ‘90: Introducción a su análisis comparativo. 4ta Edición. En: E. Richard (ed.) Cátedras de Metodología de la Investigación Científica y Taller de Tesis I, Materiales de Estudio y Guía de Actividades Prácticas. Universidad de Aquino de Bolivia. CD ROM Interactivo + VCD. Ed. EcoDreams Multimedia y UDABOL. La Paz, Bolivia. DL 4-4-1459-05, ISBN 99905-0-880-1


RICHARD, E. y D. CONTRERAS ZAPATA. 2010. Educación Ambiental para el tercer milenio. Un homenaje a la Madre Tierra. Apuntes de clases para capacitar capacitadores. Ed. EcoDreams Multimedia. 366 p. La Paz, Bolivia.


RICHARD, E., CONTRERAS ZAPATA, D. I. y RICHARD CONTRERAS, M. E. 2010. Aportes al conocimiento de las estructuras de tráfico de fauna silvestre de argentina. I. Relevamiento preliminar de la información y estructura interna del mercado. UNRAmbiental, 9 (9). Rosario. Argentina. ISSN 0328-1051

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